ESCUDO PRIMERO DEL INCAM

“255 Aniversario del Ilustre y Real Colegio de Abogados de México”.

 

 

Oscar Cruz Barney. Ex Presidente del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México.

  1. Los orígenes.

A fines de mayo de 1758 un grupo de abogados del foro de la Ciudad de México solicitaron y obtuvieron tanto del Virrey como de la real Audiencia de la Nueva España, el permiso para reunirse y tratar la conveniencia de fundar un colegio que tuviera como sus principales fines el mutualismo y la dignificación de los abogados, a la cabeza se encontraba Don Baltazar Ladrón de Guevara.

La autorización para la fundación del Colegio fue otorgada por el Rey Carlos III mediante Real Cédula del 21 de junio de 1760, además le otorgó el título de Ilustre y lo admitió bajo su real protección.[1]

Mediante reales cédulas de 6 de noviembre y 24 de diciembre de 1766 se incorporó por filiación el Colegio de Abogados de México al de Madrid, con los mismos privilegios y gracias.  Se trata del primer Colegio de Abogados de América, que no ha cerrado sus puertas desde entonces hasta la fecha.

Los primeros estatutos se imprimieron en Madrid en 1760, otros nuevos en 1808.

La creación del Ilustre y Real Colegio de Abogados de México formará parte de una amplia tarea de organización de la abogacía llevada a cabo por Carlos III en el mundo hispánico, dentro del impulso de la Ilustración y del espíritu gremial.[2]  Así la constitución de colegios de abogados en las capitales sede de las Audiencias Territoriales resultado de la estructura territorial borbónica.  Señala BARCIA LAGO que la fórmula “Ilustre Colegio” se habría de generalizar hacia 1762 extendiéndose a todos los colegios.[3]  Nacerán así los Ilustres Colegios de Abogados de Valencia en 1761[4], La Coruña en 1760[5], Las Palmas de Gran Canaria en 1766[6], Oviedo en 1775[7], Málaga en 1776, Córdoba en 1778, Palma de Mallorca en 1787, Cádiz en 1790 y Cáceres en 1799.

Los santos patronos del Ilustre y Real Colegio de Abogados de México fueron, en primer lugar la Virgen de Guadalupe, seguida por San Juan Nepomuceno, San Juan de Dios y San Andrés Avelino.

A partir de su fundación se estableció un régimen de colegiación obligatoria y control ético y profesional en beneficio de la sociedad.

A los abogados novohispanos se les concedió la gracia especial del derecho a utilizar en sus togas puños de encaje de bolillo, privilegio solo reservado a las altas autoridades eclesiásticas y que se conserva actualmente en las sesiones solemnes del Colegio.

 

 

  1. La organización del Colegio.

 

El Colegio de Abogados de México era gobernado por el rector quien junto con sus conciliarios integraba la Junta Particular o Junta Menor o Junta del Rector, que debía celebrarse cuando menos cada dos meses o cuando el rector así lo consideraba necesario.

Había también Juntas Generales que servían para la elección de funcionarios y la discusión de asuntos graves o importantes como la reforma de estatutos.

El rector era la cabeza visible del Colegio y con ello del cuerpo del foro de la Ciudad de México.

 

III. Los abogados, la independencia y el siglo XIX mexicano.

 

El 22 de abril de 1811 se expidió el decreto Sobre la libre incorporación de los abogados en sus colegios por el que se estableció que los colegios de abogados no podrían tener un número fijo de individuos y la entrada e incorporación a los mismos debía ser libre para cuantos abogados la solicitasen.  Con el decreto de 1811 los abogados y la sociedad en su conjunto perdieron su privilegio principal consistente en la incorporación forzosa al Colegio como requisito para ejercer la abogacía, es decir, la colegiación obligatoria.

Con la independencia, el Colegio de Abogados se adhiere a ella y adopta el nombre de Ilustre e Imperial Colegio de Abogados de México, habiendo nacido México a la vida independiente el 27 de septiembre de 1821 como Imperio Mexicano bajo Agustin de Iturbide o Agustín I.

A la caída del imperio y establecimiento de la República, la denominación del Colegio cambió a la de Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México, que conserva actualmente.

Poco tiempo después la abogacía y la sociedad mexicana recibieron un duro golpe, el 1 de diciembre de 1824 se decreto el libre ejercicio de la abogacía ante los tribunales federales, lo que puso fin en ese momento a la Colegiación obligatoria de quienes quisieren litigar e inició un periodo de pérdida de calidad y control ético de la abogacía mexicana.

Nuevos estatutos del Colegio se publicaron en 1830 y será hasta el 16 de diciembre de 1853 que se restablezca la colegiación obligatoria en México por virtud de la Ley para el arreglo de la administración de justicia de esa fecha.  No podría ejercer ninguno la abogacía sin recibirse y matricularse en el Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México.

Los abogados recibidos e incorporados al Colegio, podían ejercer su profesión en todos los tribunales de la república, presentando su título y la certificación de la matrícula al respectivo tribunal superior. A los que dejaren pasar un año sin pagar las contribuciones del colegio, se les debía borrar la matrícula y con ello quedaban suspensos del ejercicio de la profesión, si no cubrían su adeudo.

La ley establecía que los abogados recibidos con anterioridad a la Ley para el arreglo de la administración de justicia, no podrían continuar en el ejercicio de su profesión sin matricularse en el Colegio de Abogados.

Se restableció la obligación virreinal de los abogados de defender gratuitamente a los pobres en todos los lugares donde no hubiere abogados de pobres con sueldo y se debían turnar en la defensa de los reos en los tribunales y juzgados donde no hubiere defensores dotados.

En 1862 se reservó al Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México la facultad de cancelar las matrículas de quienes ejercieren indebidamente la abogacía.

Cabe destacar que durante el Segundo Imperio Mexicano bajo Maximiliano de Habsburgo se expidió una Ley de Abogados.

Una selección de artículos de los Estatutos con sus reformas se publicó en 1851, nueva edición de los estatutos de 1829, con sus reformas, se publicó en 1854. Nuevos estatutos se redactaron y aprobaron en 1863, el 16 de octubre de 1891, en diciembre de 1933 (impresos en 1934), en diciembre de 1945 (impresos en 1946). Los vigentes a 2012 son del 10 de julio de 1997 con reformas aprobadas en el año 2006.

 

III. Actualidad.

 

La rectoría del Colegio, ahora Presidencia, la han ocupado los juristas más destacados en su época, recordando entre otros a Don Manuel de la Peña y Peña quien fue Presidente de la República, a Don Bernardo Couto, a Don Sebastián Lerdo de Tejada, Presidente de la República y del Colegio al mismo tiempo, a Don José Fernando Ramírez, a Don Baltasar Ladrón de Guevara, a Don Basilio Arrillaga, a Don Juan José Flores Alatorre y otros más cuyos retratos adornan el auditorio principal del Colegio en la Ciudad de México.

Durante los siglos XX y XXI los presidentes han sido:

 

1906-1920 Agustín Rodríguez.
1920-1929 Miguel S. Macedo.
1929-1936 Rafael Ortega.
1936-1941 Rafael Martínez Carrillo.
1941-1944 Salvador I. Reynoso Híjar.
1944-1948 Germán Fernández del Castillo.
1948-1952 Pablo Macedo.
1952-1963 Javier de Cervantes.
1963-1984 Francisco Javier Gaxiola.
1984-1988 Jesús Rodríguez Gómez.
1988-1996 Francisco Javier Gaxiola Ochoa.
1996-2000 Bernardo Fernández del Castillo.
2000-2004 Fernando Yllanes Martínez.  
2004-2008 Gabriel Ernesto Larrea Richerand.  
2008-2012 Óscar Cruz Barney.  
2012-2014 Rafael Ramírez Moreno Santamarina  
2014- Alfonso Pérez-Cuéllar Martínez  

 

El Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México es el colegio nacional de mayor importancia, tradición y prestigio en el país.  Un Colegio en constante crecimiento y desarrollo, con importantes aportaciones a la literatura jurídica mexicana y con una fuerte presencia en las redes sociales.

La Junta Menor del Colegio se integra al día de hoy de la siguiente manera:

Lic. Dn. Alfonso Pérez Cuellar Martínez

Presidente 2014-2016

Lic. Dn. Julio Hernández Pliego.

Vice-Presidente 2013-2015

Lic. Dn. Ignacio Ramirez Fernández Del Castillo.

Primer Secretario Propietario 2014-2016

Lic. Dn. Mauricio Oropeza Estrada

Segundo Secretario Propietario 2014-2016

Dra. Dña. Susana Barroso Montero

1er. Srio. Supl.

Periodo 2014-2016

Lic. Dn. Lorenzo De Jesús Roel Hernández

2do. Srio. Supl.

Periodo: 2013-2015

Lic. Dn. Federico Gertz Manero

Tesorero

Periodo: 2013-2015

Lic. Dn. Rodolfo A. Vélez Gutiérrez

Sub-Tesorero

Periodo: 2014-2016

Dr. Dn. Rafael Estrada Michel

Vocal

Periodo: 2013-2015

Lic. Dn. Javier Quijano Baz

Vocal

Periodo: 2014-2016

Lic. Dña. Maria Audry Luer

Vocal

Periodo:2013-2015

Dr. Dn. Jaime Olaiz González

Vocal

Periodo: 2013-2015

Dr. Dn. Edgar Elias Azar

Vocal

Periodo: 2013-2015

Lic. Dn. Ángel M. Junquera Sepúlveda

Vocal

Periodo: 2013-2015

La participación del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México en los esfuerzos por restablecer la colegiación obligatoria en nuestro país han sido fundamentales y siempre ha actuado como el principal impulsor de las reformas necesarias para ello.

¡Felicidades al Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México en su 255 aniversario!

[1] Véase O. CRUZ BARNEY, “El Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México. 250 años de colegiación de la abogacía”, Lecturas Jurídicas, México, Universidad de Chihuahua, Facultad de Derecho, V época, Edición Especial, septiembre, 2010.  Véase también O. CRUZ BARNEY, “250 años del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México”, en F. ANAYA OJEDA, y J. ORDOÑANA MARTÍNEZ, De leyes e historia. Homenaje al 250 aniversario del INCAM y a los 45 años de la Universidad Anáhuac México Norte, México, Ed. Porrúa, Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México, Universidad Anáhuac, 2010.

[2] O. CRUZ BARNEY, “Abogacía y abogados en la Nueva España: del Ilustre y Real Colegio de Abogados de México al Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México”, en Muñoz Machado, Santiago (Coord.), Historia de la abogacía y los abogados españoles, Madrid, Consejo General de la Abogacía Española, Aranzadi, 2015, tomo I, pág. 954 y M. BARCIA LAGO, Abogacía y ciudadanía. Biografía de la Abogacía Ibérica, Madrid, Dykinson, 2007, pág. 431.

[3] Ibidem, pág. 442.

[4] Véase P. NACHER HERNÁNDEZ, Historia del Ilustre Colegio de Abogados de Valencia, 2ª ed., Valencia, 1992, pág. 43. Más recientemente C. TORMO CAMALLONGA, El Colegio de Abogados de Valencia. Entre el antiguo régimen y el liberalismo, Valencia, Universidad de Valencia, 2004, págs. 44 y 45.

[5] El Ilustre Colegio de Señores Abogados de la Real Audiencia de la Ciudad de A Coruña nace por Decreto de 17 de febrero de 1760, expedido por el Excmo. Sr. D. Carlos Francisco de Croix, Marques de Croix, Gobernador, Capitán General del Reino de Galicia y Presidente de la Real Audiencia, ratificado posteriormente por Real Cédula de Carlos III dada en el Pardo en 1.º de febrero de 1761.  Véase http://www.icacor.es/

[6] M.A. ALZOLA, Historia del Ilustre Colegio de Abogados de Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria, Ilustre Colegio de Abogados de Las Palmas, Imprenta Pérez Galdos, 1986, pág. 71.

[7] M. CORRIPIO RIVERO, Historia del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, Oviedo, Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, 1974, pág. 7.

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