“Hablemos de violencia en contra del adulto mayor”.

Por: Georgina Inés Angeles Bravo.

A nivel mundial enfrentamos el envejecimiento poblacional más importante en toda la historia de la humanidad y penosamente, una señal más de alerta para los problemas de violencia que se viven a nivel nacional, encontramos entre ellos y con mayor incremento las agresiones en contra de los adultos mayores, que aumentan cada día en nuestro país.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que a nivel nacional, de los 112.3 millones de habitantes que contabilizó el Censo de Población y Vivienda 2010, 10.1 millones son personas adultas mayores, lo que representa 9.0%, es decir, casi 1 de cada 10 habitantes del país.[1]

Se estima que en el año 2050, se habrá triplicado el número de personas mayores de 60 años, uno de cada cuatro mexicanos será adulto mayor, entonces, tenemos que atender este problema de violencia que se ejerce en su contra, realizada por familiares, amigos y la propia sociedad sin respetar edad, sexo, condición económica y social.

México, tuvo un importante cambio de paradigma con la reforma Constitucional, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 10 de junio de 2011, con este cambio se resalta la importancia del reconocimiento de los Derechos Humanos. Por ello, el nombre “De los Derechos humanos y sus garantías”, así como la utilización del principio “pro persona” como rector de la interpretación y aplicación de las normas jurídicas, mismas que serán utilizadas cuando favorezcan y brinden mayor protección a las personas.

En este tenor, el Estado es quien debe de garantizar la seguridad y protección de los derechos humanos de todos; como lo señala el párrafo tercero del artículo 1º constitucional, “todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos”.[2]

De conformidad con lo señalado, también se encuentra la obligación de prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones de derechos humanos.

Está situación es difícil de realizar, nuestro país es un foco rojo, la agresión desmedida que se está viviendo a nivel nacional y debido a la ausencia generalizada de valores, indiferencia hacia el más desprotegido, el dolor humano no importa, son patrones de conductas aprendidas de violencia, adicciones al alcohol o las drogas, detonantes principales de ésta, los problemas económicos, desempleo, ignorancia, abuso infantil, ruptura familiar, entre otros, suelen repetirse de generación en generación, por ello, han sido interés de estudio para los criminólogos y psicólogos hoy en día.

En ese sentido, la víctima u ofendido deben hacer uso del derecho que tienen y presentar la denuncia en contra de su agresor para hacer del conocimiento a la autoridad que se está cometiendo un hecho delictivo, tipificado en el Código Penal según corresponda la entidad federativa, en el caso del Distrito Federal encontramos tipificado el delito en el Título Octavo denominado “Delitos contra el Derecho de los Integrantes de la Familia a vivir una Vida Libre de Violencia”, en su Capítulo Único, titulado “Violencia Familiar”, artículos 200 al 202. A pesar de no ser un gran articulado, se pueden encontrar los tipos de violencia que se ejercen y las medidas precautorias que el Ministerio Público decretará para salvaguardar la integridad física y psíquica de la víctima y del denunciante.

En el caso que nos ocupa, la violencia en contra del adulto mayor no se puede precisar con exactitud cuántos casos existen en números reales, porque las denuncias en ocasiones ni siquiera llegan a la agencia del Ministerio Público, pero ¿qué factores influyen para que no se inicie una averiguación previa en este tipo de ilícitos?

Se puede inferir que uno de los factores reales es el sometimiento que tiene el agresor hacia su víctima, ya sea por grado de parentesco lineal: consanguinidad o afinidad, llámese entre padres e hijos; entre abuelos y nietos, también por grado de parentesco colateral que se da entre hermanos, entre tíos y sobrinos y por último entre primos hermanos con los hermanos de los abuelos, por afinidad conocido como “político” este vínculo se da por un acto legal, por ejemplo: “el matrimonio”, el parentesco que cada cónyuge tiene con los parientes: yernos, nueras y suegros; entre otros supuestos que también forman parte del vínculo.

En este orden de ideas, considero de gran utilidad reconocer los factores que han provocado la violencia del adulto mayor en la actualidad, los tipos de maltrato más frecuentes son: el abandono, maltrato físico o psicológico, abuso sexual, abandono, despojo de sus propiedades, dinero incluso hasta de su pensión y por último el maltrato estructural, el cual consiste en deshumanizar el trato hacia el adulto mayor en las oficinas gubernamentales y en los sistemas de atención médica, discriminarlos y marginarlos de la seguridad social, violando las leyes y normas sociales.

El incremento de la violencia no puede ser ignorada, es un problema multifactorial que está lesionando a los grupos más desprotegidos, niñas, niños, adolescentes, mujeres personas adultas mayores. En ocasiones también a los hombres que se encuentran con o sin independencia de sus familias pero viven bajo el yugo del enojo, frustración, venganza y en algunos casos con el  desequilibrio mental de algún miembro familiar. Además, luego de las visibles y sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos, que ocurren todos los días en nuestro país, estas situaciones han causado relevancia por las denuncias que se dan a través de los medios de comunicación.

Un claro ejemplo de violencia, sadismo y muerte lo tenemos en la “primera mujer asesina serial” Juana Barraza Samperio, conocida como la “mata viejitas”, fue acusada de asesinar a más de 18 personas de la tercera edad y dos intentos de homicidio más. Lo relevante del caso, es que la señora Barraza, se vuelve asesina serial por los hechos que vivió en su pasado por parte de su madre llenos de abusos y daño psicológico según declaraciones de ella. El 31 de marzo del 2008 fue sentenciada a 759 años y 17 días de prisión por 17 homicidios y 12 robos contra personas de la tercera edad.

Legisladores interesados en el bienestar del adulto mayor, presentaron, discutieron y aprobaron la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores en el Distrito Federal, misma que el día 7 de marzo del 2000, se Publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, dicha legislación tiene por objeto proteger y reconocer los derechos de las personas de sesenta años de edad en adelante sin distinción alguna, para propiciarles una mejor calidad de vida y su plena integración al desarrollo social, económico, político y cultural.

En términos generales se puede resaltar de esta legislación lo siguiente: la participación del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Secretarías, Dependencias, entre otros; así como la participación de la familia de la persona adulta mayor; y los ciudadanos y la sociedad civil organizada, cualquiera que sea su forma o denominación y la participación de las secretarías que trabajarán para el logro de los objetivos que persigue dicha ley.

 

La definición en el artículo 3º. Personas Adultas Mayores.- Aquellas que cuentan con sesenta años o más de edad y que se encuentren domiciliadas o de paso en el Distrito Federal; contemplándose en diferentes condiciones: a) Independiente: aquella persona apta para desarrollar actividades físicas y mentales sin ayuda permanente parcial. b) Semidependiente: aquella a la que sus condiciones físicas y mentales aún le permiten valerse por sí misma, aunque con ayuda permanente parcial. c) Dependiente absoluto: aquella con una enfermedad crónica o degenerativa por la que requiera ayuda permanente total o canalización a alguna institución de asistencia. d) En situación de riesgo o desamparo.- aquellas que por problemas de salud, abandono, carencia de apoyos económicos, familiares, contingencias ambientales o desastres naturales, requieren de asistencia y protección del Gobierno del Distrito Federal y de la Sociedad Organizada.

 

Encontramos en el Capítulo II de los Derechos, entre los que se encuentran de manera enunciativa, A) De la integridad y dignidad; B) De certeza jurídica y familia; C) De la salud y alimentación D). De la educación, recreación, información y participación; E) Del trabajo y F) De la Asistencia Social. Este tipo de clasificaciones contribuye a conocer los niveles que se han detectado de vulnerabilidad; así como la distinción de los derechos que la misma normativa les otorga a las personas que se encuentran en “riesgo social”.[3]

Podemos concluir sin lugar a dudas, que estas acciones forman parte de los esfuerzos, que se han tenido que hacer para dar certeza jurídica a este grupo vulnerable de la sociedad que está en pleno crecimiento, continuar trabajando en los tres niveles de gobierno para dar mayores respuestas a las necesidades actuales e inminentes: detener la violencia, educar a la población y sancionar quien cometa cualquier tipo de delito en contra de un adulto mayor, es uno de los desafíos que enfrentamos los operadores jurídicos día a día en estos casos es hacer valer el respeto irrestricto a vivir una vida libre de violencia y con mayor razón a las personas de 60 años en adelante.

[1] Perfil Sociodemográfico de adultos mayores. Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México: INEGI, c2014 ISBN 978-607-739-003-9. p.9 [en línea] http://www.inegi.org.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/censos/poblacion/2010/perfil_socio/adultos/702825056643.pdf

[2] Senado de la República. [en línea] http://www.senado.gob.mx/comisiones/cogati/docs/CPEUM.pdf.

[3] Consultar la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores en el Distrito Federal. [en línea] http://www.aldf.gob.mx/archivo-6417fac0d058d77188429582c3ef0be0.pdf

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